Manzanos

No sólo es una buena persona,

estoy seguro de que es un hada con apariencia de persona.

No solo es buen consejo lo que regala…

Me dijo que plantara en costa rica

manzanos

y ahora tengo una pequeña parcela,

el más productivo terreno con manzanos que existe.

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Coda Nocturna

Mis sueños no me dejan dormir. Despierto por la noche, sin movimiento alguno y como si nada hubiera pasado; abro los ojos y el techo me observa con su opaca blancura pasiva.
Despierto de una vela para darme cuenta de que no voy a poder volver a dormir, por mucho que me obligue a mantener los párpados cerrados.

Abro los ojos de nuevo e intento distraer mi mente con alguna lista corriente de quehaceres diarios en los que ni siquiera consigo centrarme. Una maraña de palabras sin correlación vuelan embrolladas en el aire de la imaginaria habitación grisácea que acoge el raciocinio.
Y, ahora, mis pensamientos vacíos de lógica no me dejan concentrarme en mi propia existencia.

Pero no sólo uno mismo es fuente de la desdicha personal y de este desvarío. Hay tantos factores humanos e inanimados a nuestro alrededor, que perdería la cuenta describiéndolos aquí.

Me es muy difícil aguantar y superar los ruidos de la noche. Escucho la corriente eléctrica, el silbar del frigorífico, la secadora funcionando en el sótano, un deshumidificador dos pisos más arriba, los pasos en la escalera, el vecino tropezándose con mi felpudo…
Obligarse a no escuchar nada es un mal mayor; lo que percibo será entonces aún más violento e inesperado. Cuando creo que lo tengo controlado, y que me he enfocado y sumergido lo suficiente en el sonido de las esferas, de repente se me revela: Un zumbido aniquilador, proveniente de algún lugar desconocido. De nada sirve buscar; su origen cambiará según me mueva al intentar encontrarlo, mofándose de mí, y acabará retumbando en mi cabeza, convirtiéndose en una pesadilla peor que las que atisbo cuando cierro los ojos de la realidad.

La persecución es constante y existir resulta agotador.

Echo de menos el silencio. No el silencio absoluto, sino el silencio natural. Echo de menos los ruidos naturales y los ruidos maleables.
En la atmósfera que me rodea, en el aire que me arropa, hay una masa, una niebla densa formada de capas y capas de ruidos artificiales abominables. Son ondas que van y vienen y suben y bajan, enredadas unas con otras, algunas siguiendo patrones y otras sin concierto. Caos que, en realidad, se interna en el oído de todos.

Si ya, bajo las sábanas, me horroriza esta pesadilla sonora, no quiero explicar la angustia que me persigue durante el día, especialmente cuando uno quiere ser menos consciente de ello, pero se ve atrapado en una realidad en la que existen y coexisten aún más factores humanos e inanimados. Un miedo palpable que no sólo me persigue, sino que me cerca.

De nada me sirve teorizar sobre los sentimientos del resto de la humanidad relacionados con esta distracción aterradora. De la misma manera en que hay momentos en los que yo no me doy cuenta de lo que atenta contra mí, hay otros individuos que ni siquiera lo plantean como algo a tener en cuenta.

Así, la ignorancia del ruido acoge a los sordos temerarios.

Y, ellos, que acogen el mal audible como inaudible, ¿qué sueñan cuando duermen?

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julio 2022

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Últimas palabras o Palabras para mi inconsciencia hacia la existencia

Si aún existo físicamente:

Si me he vuelto dependiente completamente y no soy consciente de mi propio padecer, por favor, acabad con mi vida. Esto que hacéis ahora no es compasión, esto es humillación. No soy vuestra mascota. He tratado toda mi vida de ser independiente, especialmente en cuestiones mentales.

Y si, por alguna razón, decidís mantenerme inconsciente de esta terrible vida y no dar término a esta ignorancia, deseo que viváis sabiendo el mal que estáis haciéndome con ello.

Habiendo tratado de encontrar la felicidad, agarrándome a la baranda que suponía cada pequeño placer superficial e intelectual que se cruzaba en mi camino, habría yo entonces acabado siendo dos de las cosas que, con más fuerza, siempre he evitado: un saco de ignorancia y un lastre para los demás.

Si he dejado de latir en el mundo:

[no hay palabras]

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Diario del Pierrot [008]

Hay tanta luz en el cielo estas últimas noches

que me recuerda a ti

aunque tú no estás presente

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Diario del Pierrot [007]

Miro por la ventana y estas tan bonita.

Tan grande, tan preciosa.

Y me cuestiono cómo es posible,

cómo somos tan afortunados,

de dónde nos viene esta suerte

de poder admirar algo tan bello

tan frecuentemente.

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Ruido

Me es muy difícil aguantar y superar los ruidos de la noche. Escucho la corriente eléctrica, el frigorífico, la secadora funcionando en el sótano, un deshumidificador dos pisos más arriba, los pasos en la escalera. He de desconectar cada enchufe en mi habitación pero, lamentablemente, no tengo el poder de desenchufar aquellos en las habitaciones de mis vecinos. Es constante, es agotador.

Echo de menos el silencio. No el silencio absoluto, sino el silencio natural e incluso los ruidos naturales. Incluso los ruidos hechos a propósito que son controlables y maleables.
Aquí hay una masa, una niebla densa formada de capas y capas de ruidos artificiales abominables. Son ondas que van y vienen y suben y bajan, enredadas unas con otras, algunas siguiendo patrones y otras sin concierto.

Si ya, bajo la sábanas, me aterra esta pesadilla sonora, podrías imaginar la angustia que me persigue durante el día, especialmente cuando uno quiere ser menos consciente de ello. Quedarme en pie, quieta, en la parada del autobús o estar sentada en el tranvía por más de diez segundos,0 es un miedo palpable.

De nada me sirve teorizar sobre los sentimientos del resto de la humanidad relacionados con esta distracción aterradora. De la misma manera que hay momentos en los que yo no me doy cuenta de lo que atenta contra mí, hay otros individuos que ni siquiera lo plantean como algo a tener en cuenta.

Así, la ignorancia del ruido acoge a los sordos temerarios.

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A la mesa

Sentada con mis pensamientos, me doy cuenta del significado que para mí tiene estar sola en una cafetería o un restaurante; miro a los que vienen y van y me pregunto si, como se pudiera esperar, por la variedad que existe en cualquier aspecto, los hay que no unen café y reflexión, té y esbozo, refresco y observación. Es ilógico pensar que no, pero, aun de esa manera, se siente extraño que exista otra forma de sentarse, sin compañía, a una mesa.

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Café

No culpo a nadie porque hay gente que no sabe lo que hace.

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Margen de error

Soy incapaz de improvisar porque la vasta inmensidad de ideas que tengo no salen de mi cabeza cuando se lo ordeno.
Lo harán cuando crean que es el momento apropiado para que su aparición tenga completo y perfecto sentido y sin margen de error.
Por supuesto eso ocurre cuando nadie está mirando.

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Where

There is an explanation to everything

If we don’t have one it is

because nobody has found it yet

or reveal it yet

but not because it does not exist.

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Insomnio

Empecé a escuchar ASMR hace unas semanas y acudo a ello cuando no puedo conciliar el sueño de madrugada. Pero no lo hago porque los sonidos me relajen, sino porque me distraen, durante unos segundos, durante unos segundos intermitentes y agonizantes, de mis propios pensamientos, que son los que me impiden dormir.
No puedo detener el flujo en mi cerebro; siempre está ahí, continuo. No se interrumpe y es un manar incesante que corretea y, a veces, empuja las paredes de mi cráneo. Si cierro los ojos, puedo visualizar cómo olas de pensamiento, de murmullos, de temáticas agolpadas unas encima de otras, al lado de otras, debajo de otras, pisadas y aplastadas, bloqueadas, dispersas, abstractas, terribles, delicadas, pero, sin duda, indomables, se pasean rozando mis párpados.
Abro los ojos, me siento de nuevo en la cama, miro por la ventana; la luna no está, por lo que no hay nada que me consuele. Me levanto, me vuelvo a sentar, me tumbo: Pienso que tumbarme será una ayuda para comenzar el proceso de la conciliación del sueño. Una mentira. Cierro los ojos de nuevo. Otra mentira. Así las mentiras y así mis noches y mis veladas.

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Pleaser

My boss once told me he was surprised because I like making coffee although I don’t drink coffee

and that normally people specialise in things that they like or that they themselves can enjoy.

I said that I like doing things for others and it does not matter if I don’t enjoy them

I taste them anyway.

It is a challenge and a skill to know what is good even if you can’t normally have it.

I cook what I don’t eat;

I prepare drinks that I don’t drink.

I dedicate my life to make other people content

because that is what I learnt.

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