Ruido

Me es muy difícil aguantar y superar los ruidos de la noche. Escucho la corriente eléctrica, el frigorífico, la secadora funcionando en el sótano, un deshumidificador dos pisos más arriba, los pasos en la escalera. He de desconectar cada enchufe en mi habitación pero, lamentablemente, no tengo el poder de desenchufar aquellos en las habitaciones de mis vecinos. Es constante, es agotador.

Echo de menos el silencio. No el silencio absoluto, sino el silencio natural e incluso los ruidos naturales. Incluso los ruidos hechos a propósito que son controlables y maleables.
Aquí hay una masa, una niebla densa formada de capas y capas de ruidos artificiales abominables. Son ondas que van y vienen y suben y bajan, enredadas unas con otras, algunas siguiendo patrones y otras sin concierto.

Si ya, bajo la sábanas, me aterra esta pesadilla sonora, podrías imaginar la angustia que me persigue durante el día, especialmente cuando uno quiere ser menos consciente de ello. Quedarme en pie, quieta, en la parada del autobús o estar sentada en el tranvía por más de diez segundos,0 es un miedo palpable.

De nada me sirve teorizar sobre los sentimientos del resto de la humanidad relacionados con esta distracción aterradora. De la misma manera que hay momentos en los que yo no me doy cuenta de lo que atenta contra mí, hay otros individuos que ni siquiera lo plantean como algo a tener en cuenta.

Así, la ignorancia del ruido acoge a los sordos temerarios.

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Español/English Las aventuras y los viajes de la Ardilla Montaraz ~Adventures and trips of a wild squirrel La despensa de la Ardilla Montaraz ~Larder of a wild squirrel
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