Si aún existo físicamente:
Si me he vuelto dependiente completamente y no soy consciente de mi propio padecer, por favor, acabad con mi vida. Esto que hacéis ahora no es compasión, esto es humillación. No soy vuestra mascota. He tratado toda mi vida de ser independiente, especialmente en cuestiones mentales.
Y si, por alguna razón, decidís mantenerme inconsciente de esta terrible vida y no dar término a esta ignorancia, deseo que viváis sabiendo el mal que estáis haciéndome con ello.
Habiendo tratado de encontrar la felicidad, agarrándome a la baranda que suponía cada pequeño placer superficial e intelectual que se cruzaba en mi camino, habría yo entonces acabado siendo dos de las cosas que, con más fuerza, siempre he evitado: un saco de ignorancia y un lastre para los demás.
Si he dejado de latir en el mundo:
[no hay palabras]
