Ya he decidido el día, la hora, el lugar. Estoy completamente seguro de ello. Totalmente. Son cosas que te llegan como una luz reveladora, curiosamente, sin preverlo, pero tras mucho meditar. Y, aunque no pudiera parecerlo, cada cifra es un detalle con un significado concreto.
A menos que seas un romántico, no dejas nada preparado para nadie. ¿Qué más da lo que deje atrás cuando me marche? Todo a tu alrededor, todo lo acumulado, incluso los recuerdos que sólo están en tu cabeza, pierden el apego que, durante todo este tiempo, te habías obligado a darles.
En realidad no cuesta tanto. Sólo tienes que dejar de ver tu alrededor como si formaras parte de ello, y observarlo, simplemente, como un contexto, unas paredes, unas formas y unas texturas que no te pertenecen; así percibes la vida como un recipiente en el que te has colado con la misma facilidad con la que puedes salir.
