Querido mío:
¿Qué es enamorarse? Porque yo ya no me acuerdo. Y mira que, en el fondo, creo recordar que en algún momento de mi vida tuve, si no la respuesta, al menos la sensación y la vivencia.
¿Cómo era – dímelo tú, si es que te acuerdas- aquello de despertar a tu lado y no querer apartar la mirada de tus párpados aún soñadores y de tus dulces patitas de gallo?
No sé si te amé, porque, por aquella época, yo ya no sabía lo que era el amor y sólo me dejaba llevar. Cierta idea, teórica, aproximada, me venía a la cabeza si pensaba sobre ello. Pero no llegaba nunca a conclusiones.
¿Me amaste tú, acaso? Qué otra cosa podría yo pensar, descifrando los movimientos de tus manos, que seguían las rayas de luz temprana sobre mi piel. Viéndote detener tus ojos sobre los míos y que, sin pedírtelo ni esperarlo, me abrazaras.
Creo recordar que existe. Me refiero al sentimiento de estar enamorado. Pero es una debilidad como otra cualquiera, y, por lo tanto, unos lo tendrán por tortura y otros podrán superarlo.
