Mentiras talladas en piedra
Y la conciencia tranquila
Mentiras talladas en piedra
Y la conciencia tranquila
Por razones que, de verdad, no anhelo,
escuché esta melodía
y sentí que ella sería
la canción que escucharía
cuando ya no estuviéramos juntos.
Habiendo tomado distintos rumbos,
este tema sonaría
y me haría compañía
cuando ya, sin más, de nuevo,
estuviera sola en este mundo.
[Suena de fondo: Fujii Kaze – Tabiji]
¿Qué esperas de nosotros en veinte años?
¿Cómo quieres que seamos?
Me gustaría que fuéramos igual de monos y tontos.
Pero, lo más importante, en veinte años,
es verte feliz con la vida que tenemos.
Gracias, mi cielo
¿Por qué?
Por todo.
Por ser tú conmigo.
Por dejarme ser yo.
Veo el tiempo pasar como si observara la lluvia a través de la ventana durante una tarde ociosa.
Nuevos senderos: amorosos, locativos, existenciales. Se quedan cosas por el camino que ojalá pudiera tomar conmigo.
El destino no sé si me lleva o me arrastra, Y, aún, de esta manera, la vida no se porta mal.
Qué tal es despertarse conmigo cada mañana…?
Es todo lo que quiero en mi vida.
Hay cosas que ya no recuerdo…
hasta que me percato de que quizá
quise olvidarlas
sin darme cuenta.
Relaciones pasadas
tan intensas
y tan breves;
tan dignas de la memoria,
y tan dadas al olvido,
como un sueño ideal y fugaz.
Pueden pasar años hasta que
vuelven a mi presente
recuerdos que una vez
prometime no dejar de lado.
Y el discernimiento no sabe decirme
qué hay de cierto entre el velo
que cubre mi descuido
o mi trauma
o mi melancolía desgarradora.
Seguramente nunca recuperaré
los detalles
ni las palabras
ni los gestos
ni las sensaciones.
[Suena de fondo: Bill Evans: Like someone in love.]
¿Es, en la soledad, el hogar, hogar?
La llave en la cerradura como
en las arenas movedizas
desta abrasiva melancolía.
Cruzar el dintel y echarte de menos;
Pensarte
y ver una sombra en las sombras.
Buscarte y no tenerte
justo cuando me había convencido de que había
dejado de soñarte
Traspasar la puerta
para echarte en falta como nunca lo he sentido.
Es el hogar, ahora solitario, tortura
del alma perdida que se aferra a algo
sin saber ni querer soltarlo.
¿Es, aun sin ti, el hogar, hogar?