¿Es, en la soledad, el hogar, hogar?
La llave en la cerradura como
en las arenas movedizas
desta abrasiva melancolía.
Cruzar el dintel y echarte de menos;
Pensarte
y ver una sombra en las sombras.
Buscarte y no tenerte
justo cuando me había convencido de que había
dejado de soñarte
Traspasar la puerta
para echarte en falta como nunca lo he sentido.
Es el hogar, ahora solitario, tortura
del alma perdida que se aferra a algo
sin saber ni querer soltarlo.
¿Es, aun sin ti, el hogar, hogar?
