Tú has creado esto
y tú lo has roto.
Ya no siento nada.
Ni siquiera melancolía.
Ya no te quiero
y ya no te necesito.
Hoy te miré después de mucho tiempo.
Mis ojos atravesaron el espacio entre tú y yo
y no vieron nada.
Ante mí
un rostro, que una vez fue familiar,
me resultó distinto, estropeado;
distorsionado
como el pasado en el que creí una vez.
Yo he creado esto
y yo lo he roto
con mi ilusión devastadora
y mi aplastante deseo por vivir
(que ya no existen).
