Ya no pienso tanto en ti.
Aunque me sentía miserable, ahora ya sólo siento que soy una sombra de mí.
[Me arrastro de la cama al trabajo, me obligo a no cesar, me obligan a comer, no hago horas de más y a casa me vuelvo arrastrando.]
Y, de tanto en tanto, de repente, me doy cuenta del terror melancólico que se alimenta de mí por dentro
y he de preguntarme por qué me siento así.
¿Qué me ha sucedido para estar en esta condición? ¿Qué ocurrió? ¿Quizás alguien más estuvo involucrado?
Me cuesta un momento y he de pensar. A veces no lo recuerdo; a veces no te recuerdo.
Sólo me has dejado inquietud y la mirada perdida; y me ha quedado el resultado de la tormenta; y el polvo va nublando mi memoria y la tierra va tapando tu nombre.
