Ese cambio de luz inesperado:
Una blanca intensidad sobre el azul del cielo
rellenando los rincones
dejando relegadas a las sombras
avisando la transformación.
Puedo imaginar mis dedos atravesando las nubes a mi paso
intentando atrapar la humedad en un abrazo
recogiendo con mi piel el color que me ciega
mientras deja gotas de rocío en mis manos.
Abro mis ojos de nuevo:
no sé si estoy viendo más allá del aire
y ya no sé dónde me encuentro
aunque no me importa.
Marcada en violeta y rosa se aparece una línea de horizonte
– tan lejana –
a la cual nunca habré de llegar
aunque ya no me importa
Porque vivo en el viento
y en la pureza que me lleva consigo.
