Es muy curioso
cuando la gente piensa
que mi poesía, mis palabras,
son bonitas pero inventadas.
Cómo sería, entonces,
si la gente supiera
que todo lo que escribo es cierto.
Porque mi dolor,
que es mayor que mi felicidad,
es lo que me trae la iluminación;
mi sufrimiento es mi musa y mi consejero,
mi destructor y mi guía en esta vida
hasta que llegue el final para acabar con la alegría
de sentirme viva un día más.
