Lisboa es un dulce pensamiento.
Y aunque Lisboa está cerca,
Lisboa está lejos.
Tiene manos de amor
con dedos que me llaman;
y unos ojos tentadores
de párpados vibrantes.
La ciudad que nos espera;
es la imagen perseguida.
Será cuna de dicha
y comentario en la penumbra.
Lisboa, en tu imaginación, cercana;
y, a nuestro pesar, tan lejos.
Un lugar al que volver,
del que nunca te has ido.
