Llegó de nuevo, imprevisible, como tantas veces. y esta vez volvió entre un manto de espuma crecido del mar, trayendo consigo el frío de la despedida. Nadie lo vio venir, y, si alguien lo hubiera visto, lo negaría. Todo fue arrasado, sin tiempo de reacción, como se esperaba de la Apocalipsis. Destino caía ahora con todo su peso sobre nosotros.
-
-
Entradas recientes
Categorías
