Existo
y se me cierran los ojos
Un paso tras otro
casi a trompicones
Pienso en la vida
y me produce desagrado
Y al llegar a la estación veo el lugar en el que nos encontramos por primera vez
Te recuerdo
y veo un vacío lleno de contradicciones
Me muevo al ritmo de la música,
con el movimiento del aire
y de las hojas
Y al despertar cada mañana
me pregunto qué valdrá hoy la pena
Y al apagar la luz cada noche
me digo con resignación «Otro día más y cuántos más me quedan…»
