A mí, me cuesta poco sobrellevar rupturas y rechazos.
Mi poca fe en relaciones me hace poder disfrutar del flirteo en cualquier momento, sin necesidad de esperar nada a cambio.
Por supuesto, en el fondo, siempre tengo fe y esperanzas, no es un cero absoluto. Pero conozco ya los posibles resultados, y me resigno a la alta probabilidad de que no se llegue a nada.
Pero no todo el mundo es así. Debo reprimir mis ansias de seducción y juego y de dejarme llevar, porque el lado contrario puede sufrir.
Estos días estoy notando demasiado apego a alguien y necesito distanciarme.
Trato de quitarme este síndrome de abstinencia que tengo con él, a base de beber alcohol. Esperando que no me escriba y, al mismo tiempo, sólo queriendo saber de él.
Escribo sin cesar, preparando cosas atrasadas para el trabajo y escuchando música barroca, y esta es ya mi tercera sidra. Ya estoy mareada por el alcohol, pero no quiero parar y me arrepiento de no haber comprado aún más. Mañana he que madrugar, pero nada me importa más, ahora mismo, que suprimir mis impulsos de escribirle.
Después de varias horas, él sigue sin escribir. Y deseo que no, y deseo que sí. Pero no puedo dejar de pensar en ello.
I just want him so bad right now. And I hate this. But I know it will pass. El alcohol me mantiene en parte distraída, o por lo menos ayuda a ello.
