Hoy quise soñar contigo, G. Imaginarte dejándome dormir media hora más antes de salir al amanecer a pasear.
Abrí los ojos en mi sueño, y allí estabas tú, paciente, pero listo para tirarme de la cama si hacía falta.
Y tu mirada de confianza lo decía todo. Y tu sonrisa me daba un calor que abrazaba y que no entendía pero aceptaba sin dudar.
Con alguien así a mi lado, sentí que valía la pena querer seguir adelante, para poder compartir la experiencia de mi vida contigo. Y visualicé, de repente, y como no había hecho desde hace tanto, el futuro. La imagen literal de un camino de tierra, recto y que empezaba bajo mis pies, que avanzaba hasta el horizonte y del que no veía el final, entre los campos de hierba ingleses.
Y abrí los ojos en mi realidad de mi habitación, pensando, por un momento, cómo sería llegar a conocerte y dejar esta ciudad que me pesa en el alma.
Y me di cuenta de que, ya con los ojos abiertos, aún estaba soñando. E incluso me compadecí de mí misma, por un instante, ante mi ingenuidad, y justo antes de salir de la cama y pisar este suelo que no es de tierra, ni me lleva a ningún sitio.
Música: The Cinematic Orchestra – To Build A Home
