Nuestra relación es discutible.
Se basa en encuentros diversos,
en la escucha y las risas;
en cocina, en alcohol;
y en inciertas miradas.
Es dulce por dentro, sin mostrarlo.
Es detallista sin disimulo.
Malditos los abrazos que no nos damos,
la seguridad que se pierde en el gesto del cariño.
