Lisboa, azul y blanca y mía.
De amor fuiste y de ternura.
Apagaste la luz antes de poder verte.
Abre tu puerta a mí, Lisboa.
Hazme un guiño desde la orilla del mar, agita la mano desde los tejados.
Lisboa, vuelve.
Que si tú no vuelves, yo no iré, que de pensamientos tristes demasiado pesa ya el corazón. No me tormentes.
Tú, más lejos que nunca.
Yo, Lisboa.. Yo ya me voy.
