Hoy hace día de abrazar las sábanas por un último momento, dar un beso en la frente, ducha rápida y vestirse con cuidado: Para hoy, un pantalón oscuro ajustado y una blusita clara, amplia y de manga corta. Joyas las justas: pendientes pequeños y una cadenita mona al cuello. Pelo recogido.
Bajar a desayunar sin prisa a la pastelería de abajo, y pedir uno de esos cruasanes de mantequilla que tanto te gusta mirar al pasar por delante cada día al ir a trabajar, y cuyo aroma te despierta el sentir al abrir la ventana.
Morder la punta crujiente y.. no poder evitar sumergir el resto en el colacao templado.
Pasar el tiempo a la mesa dando vueltas a la cucharilla, hablando y mirando a los ojos y a los labios.
Subir a casa, lavarte los dientes, buscar las llaves del coche, que a saber dónde andarán. Bajar y: «Hoy conduzco yo, que si no, no practico nunca. Además, aparcar es fácil en la parcela de tus padres». Recorrer el camino ya aprendido, pero pensando que seguro que hoy te equivocas de salida (aunque nunca pasa).
Llegar, oir a los perros del vecino ladrar y ver cabezas gatunas y perrunas curiosas al abrirse las puertas.
Alegrías y sonrisas de domingo.
«¿Qué hay para comer?», aunque ya sabes la respuesta. «¡Arroz! Aunque aún le falta un ratito». Saludar a las bestias, cazar a tu gata favorita y achucharla hasta que se queja.
Sentarse en los escalones y disfrutar el sol por un momento y la breve brisa que a veces acompaña.
Acordarte de la mesa y ponerla antes de que te digan nada.
Sentarse junto a los que quieres. «¿Hoy no hay fórmula 1? ¡Bien, mejor sin tele!» «Corta un poco de jamón mientras reposa el arroz. Creo que hay un par de quesos también. Yo hago una ensalada rápida.» «¿Quién se ha comido ya medio bote de almendras?». «¡Seguro que tú mismo!» «Madre mía, nos vamos a poner como el quico hoy.» «Bueno, como todos los domingos».
Comienza el movimiento de platos, sartenes, vasos y saleros.
Cocina. Familia. Charla. Disfrute.
Confianza. Aire. Risas.
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Vivir.
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21/06/2015
